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En Chile faltan 3.500 expertos en informática clinica para digitalizar la salud
Ésta es una condición básica para implementar Hospital Digital hospital y la conectividad de centros asistenciales
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Un déficit de al menos 3.500 profesionales especializados en nuevas tecnologías para la salud podría limitar la transformación digital del sector en los próximos años, estimaron académicos de cinco universidades chilenas agrupados en el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS). El organismo, impulsado por Corfo y las universidades Católica, de Chile, de Concepción, de Talca y de Valparaíso, elaboró el primer modelo para la formación de capital humano avanzado en Latinoamérica con el que busca contribuir a revertir la tendencia.

La entidad aseguró que la incorporación de tecnología para la gestión de establecimientos, procesos de atención y herramientas de innovación en la salud local, entre otros servicios, supone un nicho de desarrollo con alta demanda futura. Esto, tanto para el sector público como del privado, y una amplia gama de carreras de la ingeniería y la salud en el ámbito de la biomedicina, bioinformática e informática médica.

Actualmente, solo en cuatro regiones se imparten carreras de pregrado y educación continua para la formación en sistemas de información en salud: Metropolitana, Valparaíso, el Maule y Biobío. Respecto a la oferta, de acuerdo al detalle entregado por CENS, existen tres programas de magíster (informática médica, ingeniería biomédica y bioquímica y bioinformática) y cuatro diplomados. Mientras, en pregrado, en tres regiones se dictan carreras técnicas y en solo dos carreras profesionales: ingeniería bioinformática y civil bioinformática.

“La estimación está dada por la cantidad de servicios de salud, hospitales y consultorios que necesitan tener unidades de informática clínica instalada. En los próximos cinco años, el país requiere formar capital humano avanzado desde los niveles técnicos a los más altos de investigación. Es una estimación conservadora, que trata de suplir las brechas actuales, pero no es el escenario ideal. Necesitamos que el mundo de la informática y la ingeniería, dialogue con el de la salud”, dice Sandra Gutiérrez, jefa del área de Capital Humano de CENS.

Oportunidad de desarrollo profesional

Para revertir este escenario, durante el 2017, el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud elaboró el primer marco referencial de competencias de Latinoamérica. El modelo define un conjunto de competencias técnicas para la certificación de profesionales y estudiantes, desde programas de pregrado a doctorados, con el objetivo de impulsar la transformación digital del sector.

La experiencia fue recogida en una publicación científica, escrita por investigadores de las cinco universidades integrantes de CENS, y destacado por la Asociación Americana de Informática Médica (AMIA, por sus siglas en inglés) como la primera matriz regional para la formación de capital humano avanzado en la materia. Recientemente, fue expuesta en el Foro Mundial de Educadores Informáticos, realizada en New Orleans, Estados Unidos.

Daniel Capurro, co-director de CENS y académico de la Universidad Católica, señala que este instrumento, actualmente compartido por actores públicos y privados del sector e instituciones de educación superior, ayudará a “llenar un espacio en el mercado que debe definirse rápidamente. Al igual que en otras partes del mundo, debemos ir avanzando en generar áreas específicas de informática clínica en los centros de salud. No es solo el déficit de profesionales, sino la adaptación de las estructuras de las organizaciones. Otros países han demorado décadas en formar a este tipo de profesionales”.

En paralelo, durante el 2018, CENS ha contribuido con la realización de actividades de capacitación con algunos de los mayores expertos mundiales en proyectos de transformación digital para más de 400 desarrolladores en cinco regiones, lo que supone el puntapié inicial para la creación de un ecosistema de innovación local. El objetivo es aportar con proyectos de innovación que se hagan cargo de problemáticas locales, desde herramientas para la administración y gestión de los establecimientos hasta soportes para la atención clínica.

Steffen Härtel, director de CENS e investigador de la Universidad de Chile, asegura que el déficit de especialistas en informática médica es algo cotidiano en quienes se desempeñan en este ámbito, y que su impacto radica en que el potencial de las tecnologías de información para beneficiar la salud de los pacientes no puede ser materializado a cabalidad. “Desde las universidades no damos abasto”, comenta Härtel, quien se desempeña en proyectos de bioinformática y medicina que conectan la Facultad de Medicina con el Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

“Hay que mejorar la cantidad de personas y la calidad de la formación. Las cinco universidades que integramos CENS estamos trabajando al límite. Necesitamos recibir a la gente que está haciendo doctorados en el extranjero, porque se tienen que crear más programas y se necesitan académicos. Y, al mismo tiempo, es necesario mejorar la captación para que los jóvenes tomen carreras ligadas a esta área. Es una excelente opción de futuro en términos de desarrollo profesional y económico, porque es un tipo profesional demandado y con una necesidad creciente”.

Daniel Capurro remarca que “es una buena área de desarrollo para quienes están eligiendo carrera o incluso los alumnos de primeros años de universidad. Es un área interdisciplinaria, amplia y con escasez de profesionales. Cualquier persona que se dedique a las tecnologías de la información tendrá oportunidades en salud porque vemos cada vez más un campo de acción más amplio. Sin dudas que puede ser una buena opción de desarrollo”.

Un freno a la digitalización

Directores de unidades de informática médica y clínica, arquitectos de sistemas de información en salud y desarrollo de software, expertos en informática en salud en general, son algunos de los perfiles que el país necesitará cubrir en los próximos años. Gutiérrez precisa que estos pueden ser una oportunidad para profesionales que van desde informáticos hasta tecnólogos médicos, pasando por especialistas clínicos especializados en la materia. Estos pueden ser formados en carreras específicas o especializarse con herramientas de educación continua.

¿Cómo cerrar la brecha? “Vemos dos líneas posibles: que las carreras incorporen competencias de informática médica y sistemas de información en salud, que es lo que estamos promoviendo desde CENS. Creemos que los profesionales que van a egresar en los próximos años estarán mejor preparados en ámbitos como el big data, por ejemplo. Y, por otro lado, necesitamos especialistas que se hagan cargo, a través de certificaciones, de estos nichos que necesitan ser poblados. Ellos serán los que tienen que echar a andar el sistema”.

Daniel Capurro, considera “evidente” el problema de fondo por la falta de profesionales en informática médica, especialmente en el ámbito clínico. En su análisis, el principal impacto de esta falencia estructural pasa que los proyectos de digitalización de la salud en Chile, y su contribución a resolver problemas que van desde la gestión hospitalaria hasta la telemedicina ante la falta de especialistas, no avanzan a la velocidad necesaria.

“Muchos terminan fracasando y eso implica un gasto enorme en tiempos y recursos. Y, por otro lado, sin el conocimiento y con escasos profesionales disponibles, es más difícil extraer todos los beneficios de estas herramientas. Hoy el tema de la transformación digital no solo pasa por digitalizar procesos, sino qué productos servicios y funciones podemos hacer de manera diferente usando tecnología. Esto dificulta poder avanzar a la velocidad que se espera”, asegura Capurro, exdirector del área de informática clínica de la Red Salud UC.

Desde CENS explican que la complejidad radica, por un lado, en que la transformación digital del país no está lograda, y que este tipo de profesionales requiere de competencias en diversos ámbitos, desde la programación a la estadística. “Este es un ámbito que en Chile está en un nivel inicial de desarrollo, pero que se materializará en forma rápida en la próxima década. Es una forma de entender la salud distinta a cómo la entendíamos hace diez o quince años atrás, principalmente por la forma de organizar los datos”, resume Sandra Gutiérrez

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