DISPOSITIVOS MÉDICOS

EN LA BÚSQUEDA DEL IMPACTO POSITIVO EN LA SALUD DE LOS PACIENTES

Asise Fernández
Vicepresidenta del Clúster Cono Sur
Johnson & Johnson Medtech

Un breve recorrido por la carrera y los desafíos que la vicepresidenta del clúster Cono Sur afronta a diario, le da una dimensión más humana a las tecnologías que J&J MedTech está impulsando en la región. 

Desde la vicepresidencia del clúster Cono Sur de J&J MedTech, Asise Fernández lidera las operaciones que abastecen de dispositivos médicos y soluciones digitales a la Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Su objetivo es guiar el crecimiento en la región de manera sostenible a través de una transformación digital, innovación abierta y un enfoque centrado en el paciente en todas las unidades de negocio de la compañía: Ethicon (Sistemas e Instrumentos Quirúrgicos), DePuy Synthes (Trauma y Ortopedia), Biosense Webster y Mentor (Soluciones Cardiovasculares y de Especialidades).

El de MedTech es un mercado muy dinámico, que Statista Market Insights sitúa en más de US$ 610.000 millones este año. Otro dato destacable: McKinsey asegura que, tan sólo en 2022, se invirtieron más de US$42.000 millones en I+D. Fernández invita a pensarlo de otra forma: “Cuando hablamos de la industria MedTech, nos referimos a generar nuevas tecnologías y soluciones digitales que impacten positivamente la calidad de vida de las personas”. No se trata de un dispositivo o producto, sino “del desarrollo de un ecosistema que implica articular diversos actores, y utilizar herramientas como Inteligencia Artificial, Robótica o Impresión 3D, entre otras, para aplicarlas en el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y gestión de la atención médica, permitiendo cada vez cubrir a más pacientes”. En última instancia, ese dispositivo debe estar integrado, gracias a lo cual puede ser más “inteligente” y ser parte de una solución tecnológica más amplia que puede brindar resultados clínicos y económicos a los pacientes y al sistema de salud.

"Cuando hablamos de la industria MedTech, nos referimos a generar nuevas tecnologías y soluciones digitales que impacten positivamente la calidad de vida de las personas”.

Los desafíos de género en MedTech

Asise Fernández nació en Chile y estudió Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de dicho país, a lo que sumó luego un posgrado en Marketing en la Universidad de Wisconsin, y en Sistema de Salud Pública por la Universidad de Chile. Con más de veinte años de experiencia en la industria, ha ocupado funciones con alcance local, regional y global. Entre algunos de sus cargos más importantes están:  directora Global de Marketing, directora de Unidad de Negocios para Ethicon (Cluster Sur) y Country Manager (Chile). En el último tiempo fue nombrada directora Senior de DPS & Sector Publico (Cluster Cono Sur).

Es, además, patrocinadora del ERG (Employee Resource Group) Women´s Leadership & Initiative (WLI), a través del cual se promueve el empoderamiento de las mujeres de la compañía para alcanzar sus aspiraciones, eliminando barreras que permitan seguir avanzando en la equidad de género en toda la organización.

Desde su rol, crea espacios de diálogo y difunde buenas prácticas para pensar una cultura orientada a la diversidad e inclusión. Además, fue presidenta del Directorio de la Asociación de Dispositivos Médicos Innovadores de Chile (ADIMECH), formó parte del Directorio de la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio (AmCham), y también del Círculo de Marketing de Icare. En 2010, fue reconocida como una de las 15 mejores ejecutivas menores de 40 años por el grupo de medios El Mercurio, y fue una de las seis finalistas del premio “Ejecutiva del año 2019”, organizado por Mujeres Empresarias y Revista Capital (Chile).

Consultada sobre su principal desafío en este rol, desde la perspectiva de género, Fernández respondió: “Johnson & Johnson siempre ha tenido a la diversidad y a la inclusión como partes de su estrategia de negocios, por lo que internamente nunca encontré un desafío importante. J&J tenía como uno de sus objetivos, ya en ese entonces, alcanzar la equidad de género. Pero externamente sí encontré desafíos. Cuando ingresé en ella, esta industria era muy masculina y machista: los clientes eran cirujanos y los administradores en general eran hombres”, recuerda la ejecutiva, quien pudo beneficiarse de las distintas iniciativas y programas que J&J impulsó para desarrollar el talento femenino. Uno de estos programas, el International Development Program, desarrollado en los Estados Unidos con el apoyo de Johnson & Johnson e instancias de mentoreo, es el que la habilitó en buena medida para su actual rol.

"Johnson & Johnson siempre ha tenido a la diversidad y a la inclusión como parte de su estrategia de negocios, por lo que internamente nunca encontré un desafío importante”.

La salud más allá del uso de los dispositivos médicos

El espectro de dispositivos de J&J MedTech abarca desde prótesis para ortopedia a instrumental para cirugías laparoscópicas o mínimamente invasivas, incluyendo sistemas para ablación para arritmia cardiaca (que muestran tasas de éxito para curar la afección mayores al 86%). “Y no se trata solamente de la ablación. Nuestra solución localiza la arritmia y la ablaciona. Hay un software detrás que puede identificar el sitio de la ablación. De hecho, nuestro personal trabaja junto al cirujano en la sala de procedimiento”, agrega Fernández. “En el área de Ortopedia, tenemos prótesis articulares personalizadas, que también tienen asistencia robótica, de manera de tener una mayor precisión en la medida y en la ubicación de la prótesis.”.

Consultada sobre los bemoles de la adopción de estas tecnologías en la región, la vicepresidenta del clúster Cono Sur, respondió: “Si bien tenemos el desafío económico, la opción en Latinoamérica e Con todo agrega s bastante temprana. Los cirujanos siempre están viendo las últimas tecnologías y quieren adoptarlas porque, en el fondo, contribuyen a que trabajen mejor y logren mejores resultados en los pacientes. En congresos o seminarios, o mientras están haciendo pasantías en el exterior, es común que nos pregunten cuándo va a llegar esa tecnología de punta a su país”.

Con todo, agrega que no se trata sólo de entregar dispositivos o desplegar sistemas. “Una parte importante de nuestra propuesta de valor tiene que ver con la educación profesional. Y, en ese orden de ideas, nosotros ofrecemos series de entrenamientos de nivel básico, intermedio y avanzado para que los profesionales de la salud les den un buen uso a estas tecnologías. Y, sobre todo, las usen de forma segura”.

Este entusiasmo descrito en el párrafo anterior contrasta con cierta fama de conservadores (desde el punto de vista de adopción de tecnología) que tienen los profesionales de la Salud. Sobre este tema, Fernández reflexiona: “Tal vez sea así porque (en este caso) son conscientes de que hay un beneficio para el paciente, de que pueden modernizar sus propias prácticas, y todo esto les produce esta emoción particular que tiene la tecnología cuando viene a solucionar un problema. Al final del día, la innovación, y esta tecnología no es la excepción, tiene que venir acompañada por un beneficio. Ese beneficio puede ser clínico, económico, puede ser para el profesional o para todo el sistema en general, o bien para el paciente. Ésa es la diferenciación, porque si la tecnología no atiende una necesidad o no soluciona un problema, no prospera. El gran desafío que tenemos es generar mayor acceso a una salud de calidad. Claramente, todas las innovaciones y tecnologías que se presentan al mercado deben tener ese objetivo”.

"Si bien tenemos el desafío económico, la opción en Latinoamérica es bastante temprana. Los cirujanos siempre están viendo las últimas tecnologías y quieren adoptarlas porque, en el fondo, contribuyen a que trabajen mejor y mejorar los resultados tanto clínicos como económicos”

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